Se estima que en la Ciudad de Buenos Aires existen alrededor de 80 salas que desde el año 2005 funcionan con permisos provisorios. Esta situación hizo que muchos de estos espacios fueran multados y queden al borde de la clausura por no poder adecuarse a la normativa legal vigente. Pero a partir del trabajo llevado a cabo desde el Ministerio de Cultura porteño se están creando las condiciones para que muchas de estas salas puedan funcionar.
La advertencia la formuló Alicia Pierini, Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, quien pidió al gobierno porteño que verifique y controle los permisos y habilitaciones de la totalidad de los locales destinados a la venta y almacenamiento de artificios pirotécnicos.